1. Orígenes de la ermita
Nos encontramos en el punto más alto del Cerro, en la Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles. La primera en llegar aquí fue la Virgen. Dios siempre viene al mundo por medio de María y esta historia también se repite aquí en el Cerro.
En el lugar en que nos encontramos, había inicialmente una torre defensiva árabe por su buena situación estratégica. En el siglo XI, tras la reconquista de Madrid por el rey Alfonso VI, se construyó, junto a esa torre, una humilde ermita que se vino abajo en el siglo XIV.
Unos terciarios franciscanos hacían aquí sus retiros y trajeron la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, la más característica de la orden franciscana. La leyenda popular cuenta que un día de tormenta, unos pastores encontraron la imagen de la Virgen en lo alto del Cerro y la llevaron a Pinto; pero, inexplicablemente, al día siguiente apareció de nuevo en el Cerro. La volvieron a trasladar, esta vez a Getafe, y ocurrió lo mismo, por lo que se creyó que eran los ángeles quienes la devolvían a su ubicación original; así se le empezó a llamar Nuestra Señora de los Ángeles.
2. Ermita actual
La ermita actual que estamos viendo es del siglo XVII, si bien la sencilla edificación inicial se fue modificando a lo largo del tiempo: en el siglo XVIII se construyeron el cuerpo de la nave, el crucero, la torre actual, y el retablo. Tras los daños causados durante la guerra civil española, la ermita se reconstruyó en el año 1945, adquiriendo su forma actual.
La Puerta Santa, situada en la fachada principal, es de bronce y se instaló con motivo de la celebración de un Año Jubilar Mariano, en 2010, para conmemorar el cuarto centenario de la Sagrada Imagen de la Virgen.
El interior de la ermita consta de una sola nave con bóveda de medio cañón y crucero, con una cúpula soportada por pechinas que representan a los cuatro evangelistas. En la cabecera La Virgen de los Ángeles preside el retablo mayor, realizado en madera dorada y policromada de estilo churrigueresco. Lo remata un Calvario custodiado por dos tallas de ángeles con palmas y en el cuerpo principal contemplamos los Sagrados Corazones de Jesús y María, flanqueando la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles.
3. Imagen de la Virgen
Cuando termines de escuchar este audio, será el momento de acceder al interior de la ermita por la puerta lateral. Veremos el retablo mayor presidido por la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de los Ángeles, del año 1610, que es patrona de la ciudad de Getafe y de toda su Diócesis. Lo curioso de la imagen es lo bien que se ha conservado a pesar de los conflictos bélicos y sociales que ha vivido a lo largo de la historia. De hecho, durante la última guerra, un proyectil entró en la ermita y milagrosamente no alcanzó a la Virgen, tan solo afectó al arco que tiene a su alrededor.
La talla está hecha en madera policromada e inicialmente era muy sencilla, pero posteriormente, en el siglo XVIII, para darle más relevancia a la imagen, se revistió de un manto, y le añadieron pelo y corona, un arco, media luna y joyas, representándola como Reina del Cielo. Muy querida por el pueblo de Getafe y considerada milagrosa, consta oficialmente en los archivos que en 1732 se bajó la imagen al pueblo para pedir agua en tiempo de sequía, y hubo que prolongar las rogativas para que las inundaciones parasen por todo lo que llovió…
4. Carro triunfal
Antes de llegar a la cúpula de la ermita, a la derecha, en un pequeño emplazamiento enrejado, podemos ver el carro triunfal. Es una carroza del siglo XVIII realizada por Juan Maurat que se construyó para trasladar en procesión la imagen de la Virgen. Una vez al año, el día de la Bajada de la Virgen (Jueves de la Ascensión), la Virgen desciende en procesión desde la Ermita hasta la catedral de Getafe. La carroza está hecha en madera dorada de estilo rococó, a excepción de los ángeles y la figura de la Fe, situada en el frontal de la carroza, que son de madera policromada.
La carroza comprende un verdadero tratado de simbología mariana procedente del Cantar de los Cantares de la Biblia y de las Letanías Lauretanas. Con estos símbolos se quiere ensalzar la pureza de María. Tiene forma de barco, como indicando que lleva a Nuestra Señora al cielo. El uso del oro para la carroza simboliza la realeza de María: Ella es la Madre del Rey y, en las letanías, María es llamada Casa de Oro, porque es la Casa que alberga a Cristo (oro).
Dadas las grandes dimensiones de la carroza, hubo que reformar la fachada de la puerta principal de la ermita para permitir así su entrada y salida.









