4. Santa Reliquia
1. Inspiración divina de Santa Maravillas
Nos situamos ahora delante del convento de las Madres Carmelitas Descalzas, fundado por santa Maravillas de Jesús, fiel discípula de santa Teresa de Jesús en el siglo XX.
Cinco meses después de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, en octubre de 1919, una joven madrileña entró en el Carmelo de San Lorenzo de El Escorial. Maravillas Pidal y Chico de Guzmán, hija de los marqueses de Pidal, procedía de una familia muy religiosa. Su padre había sido ministro de Fomento y embajador de España ante la Santa Sede.
Siendo aún novicia, escuchó en el locutorio del convento, que el Cerro de los Ángeles, un lugar llamado a ser centro espiritual, estaba abandonado e incluso habían visto subir ovejas y cabras por la escalinata del monumento. Esto le impactó profundamente. También se enteró de que un sacerdote de San Sebastián después de celebrar la Misa, había dicho que el Sagrado Corazón quería en el Cerro una comunidad contemplativa. La madre Maravillas se sobrecogió al escuchar esto y, estando en oración, sentía que Dios pedía un convento en el Cerro. En junio de 1923, recibió del Señor una inspiración personal para fundar el Carmelo del Cerro de los Ángeles y ella misma lo describió con estas palabras: “El Cerro se representó: Aquí quiero que tú y esas otras almas escogidas de mi Corazón me hagáis una casa en que tenga mis delicias. Mi Corazón necesita ser consolado, y este Carmelo quiero que sea el bálsamo que cure las heridas que me abren los pecadores. España se salvará por la oración”.
Ella se lo comentó a su Superiora, y el obispo de Madrid, verificando que era una verdadera inspiración divina, dio el consentimiento para fundar la comunidad. Años más tarde, santa Maravillas dijo a sus hermanas que “el Señor se lo pedía a gritos”.
2. Fundación del Carmelo en el Cerro de los Ángeles
El 19 de mayo de 1924 la madre Maravillas y tres religiosas más salieron del Carmelo de El Escorial para fundar el del Cerro de los Ángeles. Se instalaron en un piso en Getafe mientras dirigían las obras del convento. El Carmelo del Cerro se inauguró en 1926 y su templo quedó terminado en 1932.
Desde el momento en el que entraron en el Carmelo, la madre Maravillas y el resto de las hermanas rezaban día y noche para consolar al Corazón de Jesús. La Madre, desde su celda, pasaba muchas horas en oración contemplando la imagen del monumento.
En 1931, cuando empezó la persecución religiosa en España con la quema de conventos del 11 de mayo, llegó a pedirle al Papa que le dejara salir del convento para defender el monumento incluso con su vida si hiciese falta, a lo cual el Papa accedió.
3. Destrucción del monumento original
Y, después de años de violencia creciente y desórdenes, en 1936 comenzó la guerra. La Madre Maravillas y las veinte monjas decidieron quedarse, dispuestas a que si el monumento caía, ellas caerían con él.
Cuatro días después del inicio de la guerra, al terminar la Misa de la Comunidad, aparecieron dos camiones cargados de guardias de asalto y milicianos, y las detuvieron. Salieron del convento, detrás de la madre Maravillas, con total serenidad, pasando entre una doble fila de éstos. No sabían lo que iba a ser de ellas. Una de ellas dijo: “Íbamos detenidas. El Señor nos concedía lo que tanto habíamos pedido: ser mártires, morir con nuestro santo hábito y cerca de aquel monumento que tanto amábamos”.
La madre Maravillas pidió al responsable de los milicianos permiso para despedirse del Sagrado Corazón de Jesús y éste accedió. La madre empezó a entonar el “Te Deum” y las demás se le unieron mientras iban hacia el monumento. Después de rezar y despedirse del Sagrado Corazón de Jesús, subieron a uno de los camiones y se las llevaron al colegio de las Ursulinas de Getafe. Camino del colegio, la comitiva se encontró con un grupo de milicianos procedentes de Madrid que se las querían llevar “de paseo”, es decir, a fusilarlas. Sin embargo, el grupo de Getafe que las llevaba detenidas se negó y, tras una discusión entre ambos, la comitiva siguió su camino hasta el colegio de las Ursulinas, donde las monjas permanecieron unos días.
En el desván del colegio colocaron un pequeño altar y desde ese desván pudieron vigilar el monumento con unos prismáticos. Vieron cómo se ensañaron con la imagen del Sagrado Corazón, fusilándolo e intentando tirarlo abajo con cables, ayudados por tractores y explosivos… pero no consiguieron derribarlo. El 7 de agosto, al anochecer, una explosión fortísima hizo estremecer a las monjas. Aunque no lo ven, comprenden que ya no hay esperanza. A los pocos minutos la telefonista de Getafe da la noticia: “Ha caído el Corazón de Jesús entre horribles blasfemias”. Con gran dolor, la madre Maravillas intentó consolar a las demás y les dijo: “Han tirado al Señor de su trono: que cada una le levante uno en Su corazón. Faltando Él no tenemos nada que hacer aquí”. Años más tarde supieron que dos de aquellos milicianos que fusilaron el monumento se arrepintieron y murieron en gracia de Dios.
Podemos contemplar frente a la imagen de odio de los milicianos fusilando el Sagrado Corazón de Jesús, la siguiente imagen, reflejando el AMOR de las madres carmelitas postradas ante el Sagrado Corazón de Jesús.
Días después de la caída del Sagrado Corazón de Jesús les permitieron irse, y fueron trasladadas por un guardia de asalto a un pequeño piso de la calle Claudio Coello de Madrid, donde pasaron catorce meses. Los milicianos sabían dónde estaban. Pero, milagrosamente, nunca las tocaron. Posteriormente se instalaron en Las Batuecas (Salamanca) donde la madre Maravillas fundó un nuevo Carmelo. Allí permanecieron hasta que, al final de la guerra, la madre Maravillas regresó al Cerro de los Ángeles en marzo de 1939.
4. Santa Reliquia
Cuando volvieron al Cerro después de la Guerra, el jesuita P. Alfonso Torres encontró, entre los restos que quedaban del monumento, una gran piedra. Al darle la vuelta descubrieron que era el Corazón de Jesús intacto, sólo tenía varios impactos de bala alrededor: es el símbolo de que el Amor siempre vence. Esta piedra ha estado desde entonces dentro de la clausura del convento, siendo venerada como preciosa reliquia por las Carmelitas. En 2023, por ser año jubilar con motivo del centenario de la fundación del convento, se ha expuesto al público una réplica exacta, que se puede contemplar en el interior del templo.
El amor de Jesús, representado aquí por su corazón, lo recibimos de forma real cuando comulgamos y cuanto más conscientes seamos de esto más experimentaremos su Amor.
Después de la guerra y a lo largo de los años, la madre Maravillas fundó siete conventos más en España y uno en la India. Muchas de las prioras de los nuevos conventos salieron de la primera fundación del Cerro de los Ángeles.
La madre Maravillas pasó el final de sus días en el convento de la Aldehuela, a diez km de aquí, lugar donde fue enterrada y donde se puede visitar un museo que muestra la vida y la obra de esta santa del Corazón de Jesús. Fue canonizada en 2003 por el Papa San Juan Pablo II.











